En Musicoterapia For Life queremos ofrecerte los principios básicos del modelo de musicoterapia conductista. Este es uno de los modelos musicoterapéuticos reconocidos por la comunidad científica de la musicoterapia. Actualmente existen cinco modelos y métodos de musicoterapia: Benenzon, Analítico, Humanista-Transpersonal (método Nordoff-Robbins), BGIM y Conductista que es del que hablaremos a lo largo de este post.

El modelo de musicoterapia conductista tiene como base fundamental los principios teóricos de las teorías de la psicología conductista y por tanto, uno de sus principios será comprender las respuestas que da la persona ante las propuestas musicoterapéuticas.

1. Un breve repaso por las teorías conductistas

Lo primero que debemos pensar es que las teorías no son estáticas. Estas se van construyendo con aportaciones científicas. Por ello no hablo solo de una teoría, si no que, dentro del conductismo,  existen diferentes autores y teorías. Pero, todas ellas tienen en común que se encargan de estudiar aquello que es observable (la conducta) y comprender las relaciones que se dan entre las respuestas y los estímulos. 

Las Teorías conductistas nacen a principios del S. XX. Algunos autores relevantes del conductismo son Watson, Paulov y Skinner. Estas teorías se han desarrollado a partir de la descripción de fenómenos que han ocurrido. Se centran en lo observable de la conducta. ¿Qué tipo de respuesta se da ante un estímulo? ¿ Cómo reaccionamos ante un sonido? ¿ Hacemos asociaciones? 

Estas teorías se centran en lo observable, y consideran que puede contribuirse a la aparición de una conducta deseada a través del refuerzo (positivo). Pero se puede buscar que desaparezca una conducta no deseada. Esto puede facilitarse a través de refuerzos negativos o castigos. 

Por ello, si se busca aumentar la probabilidad de que una conducta se repita deberá ser seguida por un Reforzador (estímulo que aumenta la probabilidad de que se de una respuesta). El refuerzo puede ser positivo,  (estímulo que se presenta después de una conducta que queremos que se repita) y negativo (estímulo cuya eliminación después de una respuesta aumenta la probabilidad de esta respuesta.

¿ Pero que relación tiene las teorías conductistas con la musicoterapia? ¿ Existe una musicoterapia basada en las teorías conductistas? La respuesta es que sí. Veamos qué principios regulan el Modelo de musicoterapia conductista.

2. ¿En qué se basa el modelo de musicoterapia conductista?

Para el modelo de musicoterapia conductista, se debe obtener información sobre la experiencia y la relación entre el paciente-música. Con esta información se lleva a cabo el diseño del programa de tratamiento. Desde estas teorías, la musicoterapia es aplicada solo si estudia conductas socialmente significativas o de importancia inmediata para los pacientes. Para ello se mide, de manera precisa, la conducta que se quiere cambiar o mejorar.

En el Modelo de Musicoterapia Conductista se distinguen tres funciones que la música adquiere en el entorno musicoterapéutico (Mercadal, 2000).

  • Estructura, ya que la música se presenta como actividad   continuada. La música posee estructura y orden inherentes. La música requiere una conducta cronológica, necesita que el individuo se comprometa con la experiencia momento a momento, ya que la música solo existe a través del tiempo. Esto implica una adaptación y orientación del sujeto a la realidad.
  • Estímulo, señal auditiva, utilizada para facilitar la retención y el  aprendizaje de ciertos conceptos y ofrecer una estructura para el tiempo  y el movimiento.
  • Refuerzo, ya que el procedimiento musicoterapéutico en sí sirve como refuerzo en conductas deseadas.

La actividad musical, en el modelo de musicoterapia conductista  es considerada como conducta abierta y observable. Lo que sucede en el interior del paciente no es relevante ni importante (recordar que para el conductismo lo importante es la conducta medible y observable). Se estimula la aparición de conductas a través de un programa sistemático de recompensas y refuerzos.

3. Las 5 fases de la intervención en el modelo de musicoterapia conductista

La musicoterapia es una disciplina científica avalada por años de investigación. Posee un cuerpo teórico, cada vez más extenso y un corpus empírico que ha contribuido a crear una terapia sistemática (orientada a unos objetivos), organizada (basada en el conocimiento) y regulada. NO ES «meramente una serie de experiencias azarosas y no planificadas que resultan ser útiles» (Bruscia, 2007, p. 18)

Por tanto, la intervención musicoterapéutica debe ser llevada a cabo por un musicoterapeuta formado en esta disciplina. Para intervenir, desde el modelo de musicoterapia conductista se debe atender a cinco fases:

3.1 Las dos primeras fases del modelo: Antes de iniciar el tratamiento

Antes de iniciar la intervención musicoterapéutica propiamente dicha es necesario realizar un diagnóstico inicial, identificando qué conducta se quiere tratar y hacer un buen diseño de la intervención. Las dos primeras fases son: 

1. Diagnóstico inicial: El musicoterapeuta conoce, analiza, estudia a la persona con la que va a intervenir. En esta fase, el musicoterapeuta identifica aquellas conductas que deben ser modificadas.

2. Evaluación real de la conducta: Esta valoración es la que posibilita el diseño adaptado al paciente, de la intervención que va a llevarse a cabo. Para ello es imprescindible que el profesional de la musicoterapia tenga en cuenta los siguientes aspectos:

  • a) Información histórica del paciente: Con ello se obtienen datos significativos de su vida. Para ello se puede acudir a la lectura de la historia clínica del paciente o/y a través de la entrevista con el mismo.
  • b) Información sobre la experiencia y relación entre paciente – música: se realiza una anamnesis del significado que ha tenido la música en la vida del paciente y las preferencias musicales. para ello es muy recomendable utilizar como instrumento la ficha sonoro-vital. En los datos que se recogen podemos conocer aquellos sonidos que gustan o no, asociación de experiencias musicales, etc.
  • c) Estado de la conducta que debe ser modificada: Recordemos que en el modelo de musicoterapia conductista la base del tratamiento está en la conducta observable y medible. Por ello se debe identificar qué conducta es la que va a tratarse a lo largo del proceso musicoterapéutico.

3.2 Las tres fases del tratamiento en el Modelo de Musicoterapia Conductista

Y una vez conocemos esos aspectos previos y el musicoterapeuta ha identificado debidamente qué conducta se quiere modificar se lleva a cabo el tratamiento propiamente dicho con tres fases:

3. Diseño del programa de intervención: Una vez el musicoterapeuta conoce a la paciente y la conducta que debe tratar, se diseña el programa propiamente dicho. En este programa se especifica los resultados de la evaluación inicial, los objetivos que se pretenden alcanzar con la intervención,  las técnicas musicales que van a ser más adecuadas, la temporalización del tratamiento, y los instrumentos de registro que valoración que van a emplearse.

4. Aplicación del programa de intervención: Una vez diseñado el programa musicoterapéutico se aplica. Es importante que en cada sesión se recojan datos sobre las respuestas del paciente antes las propuestas musicales que se implementan.

5. Evaluación del programa de intervención: La evaluación es imprescindible ya que ns permite conocer los efectos que la intervención ha tenido en la paciente. Por ello es importante registrar las conductas que se han podido observar, el momento en el que se ha producido, qué experiencia musical se desarrollaba en ese momento, etc. Una vez hechas las valoraciones oportunas se decidirá si se continua o no con el tratamiento.

El musicoterapeuta debe organizar y sistematizar la intervención. La mayoría de veces la intervención se lleva a cabo complementando la intervención de otros profesionales. En estos casos es importante que el trabajos ea interdisciplinar y que todos los profesionales conozcan lo que están haciendo los demás.

En cualquier tipo de intervención lo importante es la persona con la que se trabaja. Por ello se debe siempre, atender a sus necesidades y ser coherentes con los objetivos que se persigue.

4. Referencias bibliográficas

Si quieres conocer un poco más sobre el modelo de musicoterapia conductista puedes consultar el capítulo de Mercadal-Brotons.

Bruscia, K. (2007). Musicoterapia Métodos y prácticas. México D.F. Ed. Pax México

Mercadal-Brotons, M. (2000). Modelo conductista. En Betés, M. (Comp.). Fundamentos de Musicoterapia. Madrid. Ed. Morata. pp. 309-317.


1 comentario

Modelos de Musicoterapia – THE MUSIC FOR THERAPY · agosto 10, 2018 a las 3:12 pm

[…] MODELO CONDUCTISTA: La teoría conductista se ha desarrollado a partir de la descripción de fenómenos que han ocurrido. Los individuos adquieren un repertorio de conductas como consecuencia de los entornos que los han influido a lo largo de sus vidas. La aplicación de esta teoría en la práctica clínica empieza, por parte del terapeuta, con la evaluación real de la conducta con el fin de obtener varias clases  información (Mercadal-Brotons, 2000, p. 310). […]

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