En Musicoterapia For Life abordamos la relación que existe entre la  violencia de género y estrés postraumático.

Las mujeres víctimas de violencia de género, en sus diversas modalidades (física, psicológica o sexual) constituyen un sector de la población muy numeroso. Esto lo constata las 125.936 denuncias que hubieron en España en 2019 (Ministerio de Igualdad) y/o las 55 muertas (algunas de ellas no habían denunciado).

Cada día un promedio de 137 mujeres alrededor del mundo mueren a manos de su pareja o de un miembro de su familia, según una información dada a conocer por Naciones Unidas

En lo que llevamos de año, atendiendo al registro del Ministerio de Igualdad del Gobierno de España (13 de abril de 2020), han sido 18 las mujeres asesinadas por sus parejas.

La violencia por parte de la pareja está asociada a una sensación de amenaza a la vida y al bienestar emocional por las graves implicaciones psicológicas que produce. 

Por ello, constituye un factor de riesgo para la salud mental, tanto a corto como a largo plazo, tal y como ha quedado demostrado en numerosos estudios (Amor, Bohórquez, y Echeburúa, 2006; Soler, Barreto, y González, 2005). Como consecuencia, la violencia de género y estrés postraumático, están relacionados, siendo la segunda consecuencia de la primera.

1. La violencia de género

El maltrato, por parte de la pareja, evoluciona en una escala ascendente en cuanto a la gravedad y la frecuencia de aparición de los actos violentos. Además, las conductas humillantes y las actitudes de desvalorización tienen también un carácter intimidatorio ( Sarausa, Zubizarreta, Echeburúa y Corral, 2006). 

Entonces, la víctima queda atrapada en un círculo violento, en donde las agresiones físicas y/o psicológicas se manifiestan de forma repetida e intermitente entremezcladas con actitudes y comportamientos de arrepentimiento o buen trato. Esto es lo que Walker acuña como el ciclo de la violencia (Walker, 1984).

Por último, el malestar emocional crónico, la percepción de pérdida de control y el miedo a sufrir una segunda victimización desde el ámbito jurídico-penal e incluso desde el sociofamiliar, junto con otros factores personales, justifican la permanencia en el ciclo de la violencia (Echeburúa y Corral, 1998; Sarasua y Zubizarreta, 2000).

2. Consecuencias de la violencia machista

Es difícil definir las consecuencias que tiene la violencia de género en las mujeres y los hijos que la sufren. Especialmente, porque generalizar siempre implica dejar fuera a algo o a alguien. Pero desde el respeto y el cuidado que este tema se merece, me gustaría compartir algunas de las consecuencias que han recogido diferentes autores.

Por otro lado, las primeras reacciones de la víctima ante sucesos violentos se caracterizan por sentimientos de humillación, vergüenza, preocupación y miedo, que facilitan la ocultación de los mismos. 

Posteriormente se produce una pérdida de control, confusión y sentimientos de culpa que, en muchas ocasiones, dificultan que la propia víctima se reconozca como tal. 

2.1 ¿Qué tipos de maltrato están relacionados con la violencia de género y el estrés postraumático?

Aclarar que existen tres tipos de maltrato relacionados con la violencia de género:

  • Maltrato físico: se refleja en agresiones físicas infligidas de forma intencional con golpes, quemaduras, entre otros,  causando lesiones corporales.
  • psicológico: Éste se lleva a cabo a través de humillaciones, insultos,  amenazas y críticas exageradas y en muchas ocasiones realizadas públicamente desvalorizando a la mujer. Además, se incluyen otros comportamientos como un control excesivo sobre lo que hace ésta, control del dinero, anulación en la toma de decisiones o  aislamiento social prohibiéndole cualquier contacto con familiares y/o    amigos, muy especialmente si no es en su presencia.
  • sexual que se lleva a cabo con actos que atentan contra la libertad sexual de la persona y contra su dignidad a través de relaciones sexuales forzadas
De estos tres, el abuso psicológico, es el que se considera más perjudicial para la víctima ya que  es el más difícil de percibir  por parte de la persona que lo recibe. Así mismo, las estadísticas consideran que este tipo de violencia es el más frecuente y es la que afecta de forma directa y consistente al área emocional: baja autoestima, disminución de la asertividad, etc.

El maltrato físico está directamente relacionado con la depresión y es el más evidente por la repercusión física que se da con lesiones, moratones y otras consecuencias que son claramente visibles. Esto aumenta la probabilidad de denunciar o establecer contacto con los servicios sociales y por tanto acceder a un tratamiento especializado que le permita mejorar física y emocionalmente (Sarasua et al. 2007).

2.2 Otros tipos de maltrato relacionados con la violencia de género

Pero, algunas autoras han ido ampliando otros tipos de vioencia. En este sentido se habla también de:

Violencia económica:(Andrés, 2004).

  • impedir el acceso al dinero y al conocimiento del patrimonio familiar
  • tomar decisiones unilaterales sobre su uso
  • apoderarse de los bienes y de los ingresos de la pareja
  • impedirle tener un trabajo asalariado
  • asignarle un gasto fijo y pedirle explicaciones sobre los gastos realizados 

Violencia patrimonial: Cualquier acción u omisión que implique: perjuicio, pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos o instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o recursos económicos. Todo ello con el fin de satisfacer necesidades que conlleven un riesgo de daño inminente en la salud física o psíquica o la vida de algún miembro del grupo familiar.  

Por otro lado, la violencia patrimonial es aquella que está dirigida contra nuestros bienes y pertenencias, por ejemplo: que nos destruyan nuestra ropa, que escondan nuestra correspondencia o documentos personales, que nos quiten el salario, que nos vendan o destruyan los enseres domésticos, en fin, que dispongan de nuestros bienes sin nuestro consentimiento.

3. Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

Entocnes, ¿ En qué consiste el Estrés postraumático? ¿ Porqué se pueden relacionar estos dos conceptos?

En 1980 se acuñó, por primera vez, oficialmente, en la terminología psiquiátrica, la denominación de Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). Se publicó en la tercera versión de la clasificación diagnóstica de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-III)

El término TEPT engloba dos aspectos bien definidos: Por una parte una respuesta (patológica) de estrés, y por otra el trauma.

  • Estrés es un concepto científico que alude a una respuesta inespecífica del organismo ante una demanda. Frente a un estresor el organismo responderá buscando la adaptación y el equilibrio (homeostasis). 
  • Por otra parte, la respuesta de estrés (de los pacientes con TEPT)  incluye diversos indicadores biológicos que permiten caracterizar e individualizar la respuesta específica de este cuadro clínico.
  • Trauma psíquico:  Hace referencia al impacto emocional de un determinado suceso capaz de provocar una serie de manifestaciones físicas y psicológicas.

El acontecimiento traumático provocará una demanda para el organismo. Dependiendo del contexto biopsicosocial del sujeto, los mecanismos de adaptación serán suficientes o insuficientes para poder conseguir una estabilización en un determinado lapso de tiempo y a un determinado costo para esa persona.

3.1 ¿Qué síntomas tiene el Trastorno de Estrés Postraumático?

A. Existencia de un estrés reconocible, capaz de provocar síntomas significativos de malestar en casi todo el mundo.

B. Reexperimentar el traumatismo se pone de manifiesto por al menos uno de los siguientes síntomas:

  • Recuerdos recurrentes e invasores del acontecimiento
  • Sueños recurrentes del acontecimiento
  • Comportamiento repentino o sentimiento también repentino, como si el acontecimiento traumático estuviera presente debido a una asociación con un estímulo ambiental o ideacional
C. Embotamiento de la capacidad de respuesta ante el medio externo y reducción de la incorporación a él. Empieza en algún momento después del trauma, tal como se demuestra por al menos uno de los siguientes síntomas: 
  • Disminución marcada del interés en una o más actividades significativas
  • Sentimientos de separación o de extrañeza frente a los demás
  • Constricción del afecto

D. Al menos dos de los siguientes síntomas no estaban presentes antes del trauma: 

  • Alteraciones del sueño
  • Estado de hiperalerta o respuesta de alarma exagerada
  • Sentimientos de culpa por el hecho de sobrevivir cuando otros no pudieron hacerlo o Remordimiento por la conducta llevada a cabo para la supervivencia
  • Fallas de memoria o dificultades de concentración
  • Evitación de las actividades que evocan el recuerdo del acontecimiento traumático
  • Intensificación de los síntomas frente a la exposición de acontecimientos que simbolizan o recuerdan el acontecimiento traumático

4. Violencia de género y estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático tiene una tasa media de prevalencia alta (entre un 45 y un 60%) en la violencia de género. No obstante, no cabe duda que hay una relación elevada entre la violencia de género y estrés postraumático.

Dicho de otro modo, el 60% de  las mujeres que han sufrido violencia de género, presentan la mayoría de síntomas presentados anteriormente. 

Consecuentemente, en las mujeres que han sido víctimas de una violencia continuada hay una disminución de su calidad de vida y un deterioro en sus condiciones de salud. Con todo ello, hay también un mayor número de problemas psicosomáticos y un aumento en la frecuencia de las consultas al médico de familia (Woods y Wineman, 2004). 

Estas mujeres presentan también una mayor tendencia a sufir diabetes,  problemas en el parto, o más pérdida de años de vida saludable.  

En resumen, las víctimas que sufren maltrato presentan frecuentemente sintomatología ansioso-depresiva y un nivel bajo de autoestima, así como un peor grado de adaptación a la vida cotidiana y un mayor riesgo de suicidio (Amor et al., 2002, 2006; Mertin y Mohr, 2000). 

4.1 Otros síntomas relacionados: violencia de género y Estrés Postraumático

  • Palpitaciones, dificultad para respirar y secreción elevada de sudor cada vez que se recuerda el hecho desencadenante
  • Incapacidad para recordar detalles importantes del acontecimiento traumático
  • Sentirse psíquicamente distante, o paralizada ante cualquier experiencia emocional normal
  • Perder el interés por las aficiones y diversiones que tenía antes de vivir esa situación
  • Dificultad para dormir, irritabilidad, incapacidad para concentrarse o alarmarse con mucha facilidad.

5. Tratamiento del estrés postraumático con mujeres víctimas de violencia de género

Una persona que sufre este síndrome puede presentar todos los síntomas o solo algunos. Identificar el síntoma y favorecer su disminución o desaparición, es uno de los objetivos de las intervenciones.

Dicho de otro modo, el conocimiento más preciso del perfil psicopatológico de las víctimas, pueden permitir diseñar programas de tratamiento más ajustados. Las intervenciones deben ser específicas para cada mujer.

Asimismo, conocer las circunstancias de maltrato vividas y de los factores implicados en su mantenimiento, contribuyen a un mejor diseño de dichos tratamientos. 

Y todo ello con la finalidad de favorecer la recuperación psicológica y romper la vinculación con el agresor tras una larga historia de victimización.

Actualmente, en 2020, podemos encontrar diferentes recursos creados para la protección de las mujeres que son y han sido víctimas de violencia de género a través del acompañamiento y coordinación en casos de violencia de género  (Secretaría de Estado de Igualdad, 2019).

Algunos de estos recursos tienen carácter más informativo o de primer contacto. Otros están diseñados para acoger y llevar a cabo procesos de intervención de carácter social, familiar, laboral, psicológico, entre otros.

5.1 Recursos de atención a mujeres víctimas de violencia de género

Entre los recursos que se han puesto en marcha desde que se aprobara la Ley integral podemos encontrar los siguientes:

  • 016: Servicio de información y asesoramiento jurídico en materia de violencia de género
  • Dispositivos de seguimiento telemático
  • Centros de emergencia
  • Centros de Acogida
  • Viviendas Tuteladas
  • Centros de Atención Integral a la Mujer
  • Servicios Sociales Municipales 
  • Entidades Sociales (ONG, Asociaciones y Fundaciones) que se dedican a desarrollar proyectos de intervención con mujeres víctimas de violencia de género

El tipo de intervención que se lleva a cabo en estos recursos abarca diferentes dimensiones:

  • Información y orientación
  • Intervención de carácter social (económico, laboral)
  • Apoyo socio-afectivo
  • Intervención socioeducativa 
  • Orientación y atención jurídica
  • Intervención psicológica

En consecuencia, dentro de este tipo de intervenciones se atienden las áreas físicas, cognitivas y psicológicas. Destacar que de estas últimas se incluye también la emocional y afectiva.

Por último destacar que la intervención psico-emocional conlleva: la intervención en crisis, acompañamiento emocional con enfoque centrado en las necesidades de la víctima. Asimismo favorecerá la preparación y acompañamiento para procesos judiciales que la perjudicada determine emprender, así como tratamientos psicológicos o psicoterapéuticos, de acuerdo al tipo y modalidad de violencia.


1 comentario

Relación grupal, musicoterapia y mujeres - MUSICOTERAPIA FOR LIFE · mayo 20, 2019 a las 6:27 pm

[…] de las consecuencias de la violencia machista es el aislamiento de las mujeres que lo sufren. Ésta viene provocada por […]

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